Panorama del mercado: principales tendencias y contexto actual
El complejo de legumbres viene de un año excepcional. La producción nacional de la campaña 2025/26 alcanzaría 1,37 millones de toneladas, el mayor volumen de al menos los últimos cinco años, con un área sembrada de 952.100 hectáreas. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, el poroto explica más de dos tercios de esa superficie y alcanzó un récord histórico de 679.000 hectáreas implantadas.

El correlato exportador acompañó ese salto productivo: en 2025 las ventas externas crecieron un 32% en valor y 24% en volumen, revirtiendo tres años consecutivos de caída y recuperando los niveles previos a la sequía de 2023. De hecho, un informe reciente del Consejo Agroindustrial Argentino ubicó a legumbres entre los complejos agroindustriales de mayor crecimiento del país en lo que va de 2026, con un salto del 119% interanual en el acumulado enero-mayo —solo por detrás del complejo porcino—.
Las legumbres argentinas hoy llegan a casi 100 países. Italia se consolidó como el principal comprador tanto en volumen como en valor, seguido por China y España. Esta diversificación de destinos es clave: reduce la dependencia de un solo mercado y amortigua el impacto de shocks puntuales de demanda.
Tres tendencias estructurales atraviesan todo el complejo:
- La demanda mundial de proteína vegetal sigue en expansión. El auge de las dietas flexitarianas y veganas en Norteamérica y Europa impulsa el consumo de hummus, snacks y aislados proteicos a base de garbanzo y arveja amarilla, con crecimientos sustanciales en la producción mundial en los últimos años.
- El consumo interno argentino sigue siendo muy bajo (apenas 0,8 kg per cápita anual, frente a un promedio mundial cercano a 8 kg), lo que mantiene al sector fuertemente orientado a la exportación: entre el 95% y prácticamente la totalidad de la producción según el cultivo.
- La reconfiguración del comercio mundial por tensiones arancelarias —particularmente entre China, Canadá y Estados Unidos— está abriendo ventanas de oportunidad puntuales para orígenes alternativos como la Argentina.
Perspectivas por cultivo
Poroto: el gigante del complejo
El poroto sigue siendo, por lejos, la legumbre más relevante de la Argentina, tanto en superficie como en generación de divisas. Sin embargo, la campaña 2025/26 muestra un panorama muy distinto según la variedad:
- Alubia, el producto insignia donde la Argentina es formador de precio internacional, enfrenta una disponibilidad más ajustada y compite con una oferta creciente de Egipto, que gracias a inversiones en riego sobre el Nilo llegó a ofrecer valores considerablemente por debajo de los argentinos (entre USD 1.100 y USD 1.150 por tonelada, frente a los cerca de USD 1.200 por tonelada argentinos), con tiempos de tránsito de apenas una semana contra 45 a 60 días desde puertos argentinos.
- Poroto negro tuvo un giro inesperado: una serie de heladas en mayo afectó fuertemente la producción brasileña, reactivando la demanda hacia la Argentina y descomprimiendo los stocks locales.
- Los porotos de color (Dark Red Kidney, Light Red Kidney y Cranberry) muestran precios bajos en términos históricos —entre USD 950 y USD 1.250 por tonelada—, aunque el Cranberry siente presión por stocks abultados en puertos europeos, y el LRK sufrió el impacto logístico de las tensiones en Medio Oriente y sobreoferta en países del caribe como Colombia. En conjunto, el sector proyecta una perspectiva bajista para los precios internacionales, sostenida por una amplia oferta regional y una cautelosa demanda desde Europa y Medio Oriente.
En conjunto, el sector proyecta una perspectiva con precios estables, pero bajos para los precios internacionales.
Garbanzo: producción a la baja, demanda cautelosa
Es una de las legumbres que retrocedería en producción esta campaña, con una caída proyectada del 37% hasta 122.000 toneladas, en un contexto donde la rentabilidad relativa favorece otros cultivos de invierno. Pese a eso, las exportaciones argentinas de 2025 cayeron apenas un 6% en valor, manteniéndose por encima del promedio histórico.
El mercado está dominado por India (70-75% de la producción mundial, fijador de precios), México, principal competidor directo de la Argentina en el segmento kabuli de calibre grande y Turquia con gran demanda en el mercado interno. De fondo, el mercado global de garbanzo sigue una trayectoria de crecimiento estructural —cerca del 6% anual hasta 2031, de USD 12,9 a USD 17,2 mil millones—, traccionado por la industria de hummus y snacks.
Arveja: abundante oferta y un mercado internacional que no encuentra impulso
La producción crecería 40% interanual hasta 370.000 toneladas y las exportaciones de 2025 marcaron un récord de USD 59,6 millones (+20% en valor). El dato que puede cambiar el escenario de fondo es geopolítico: China —principal consumidor mundial, con un mercado de 2,2 millones de toneladas— le impuso a la arveja canadiense en marzo de 2025 un arancel del 100% en el marco de tensiones comerciales con Canadá, el mayor exportador mundial del cultivo. Eso obligó a China a buscar orígenes alternativos, abriendo una ventana real para que la Argentina —que ya tiene protocolo fitosanitario habilitado hacia China— gane participación.
La definición todavía no está saldada: en marzo de 2026 China suspendió ese arancel como parte de un acuerdo preliminar con Canadá, vigente hasta fin de este año, así que la ventana sigue abierta pero condicionada a cómo evolucione esa negociación bilateral. El desafío para la Argentina pasa por sumar trazabilidad, buenas prácticas y volumen certificado, y por correr el eje hacia la arveja amarilla —hoy minoritaria localmente (23,5% del área, frente al 76,5% de la verde)—, que es la que concentra la demanda asiática.
Lenteja: más producción, pero con escaso respaldo del mercado
La lenteja tuvo un crecimiento relativo en superficie (+27%, a 40.000 ha). Su producción se proyecta en 43.000 toneladas (+40%), cerca de los máximos de 2021/22. Paradójicamente, las exportaciones en dólares cayeron 66% en 2025, pero eso no refleja debilidad de demanda externa sino mayor orientación al consumo interno: la lenteja ya lidera el consumo doméstico de legumbres (60% del total).
A nivel internacional, Canadá sigue siendo el actor dominante, con una demanda creciente impulsada por India, donde un nuevo programa de compras gubernamentales (Misión Aatmanirbharta en Leguminosas, USD 1.370 millones) garantiza precios mínimos de sostén. La abundancia de oferta canadiense mantiene los precios FOB en un rango relativamente estrecho. La oportunidad para Argentina dependerá de consolidar una oferta consistente y alineada con los requerimientos de los mercados internacionales, especialmente en lo referente a la trazabilidad y cuidado de la semilla.

Escenarios esperados y claves para los próximos meses
La campaña 2026/27 arranca con más luces que sombras para el complejo de legumbres argentino. El escenario base combina tres buenas noticias. La primera es una mayor disponibilidad hídrica por El Niño, un fenómeno que ya tiene más del 80% de probabilidad de consolidarse en el trimestre junio-agosto y que, según el SMN, traería lluvias por encima de lo normal a partir de la primavera. La segunda es una estructura impositiva favorable: poroto, garbanzo, arveja y lenteja se mantienen con derechos de exportación en 0%, a contramano de lo que ocurre en otros complejos agroexportadores. La última es una demanda internacional que sigue creciendo de manera estructural, de la mano de la tendencia global hacia dietas más saludables y proteínas de origen vegetal.
A esto se suma, en el caso puntual de la arveja, una oportunidad que sigue latente. Argentina es uno de los origenes habilitado para exportar la legumbre a China, un mercado de unas 2,2 millones de toneladas anuales que en 2025 le había cerrado la puerta a la arveja canadiense con un arancel del 100% en medio de la disputa comercial con Ottawa. Ese arancel fue suspendido en marzo de 2026 como parte de un acuerdo preliminar entre ambos países, vigente hasta fin de este año, pero la definición de fondo todavía no está saldada y deja a la Argentina bien posicionada si la tensión se reactiva.
Frente a esto, hay que mirar de cerca la logística marítima. Los fletes siguen presionados por la demanda global de espacio, y eso pega directo en la rentabilidad de un complejo que exporta la mayor parte de lo que produce. El clima también puede jugar en contra: si el Niño se intensifica hacia fin de año, como anticipan algunos modelos, el NEA y la cuenca de los ríos Paraná y Uruguay son las zonas más expuestas a excesos hídricos.
A eso se suma un frente más silencioso, pero igual de determinante: la oferta mundial. En garbanzo y lenteja, Australia, Canadá y Turquía siguen abasteciendo con volumen al mercado global, y esa abundancia limita el margen de suba de precios en el corto plazo.
Algunas señales concretas a monitorear en los próximos meses:
- Evolución de El Niño hacia la primavera, cuando se define la ventana de siembra gruesa y el riesgo de excesos hídricos en la región núcleo.
- El desenlace del conflicto arancelario China-Canadá en arveja: cuánto dura, y cuánta participación logra capturar la Argentina en ese mercado.
- El ritmo de exportación de poroto entre el ingreso de la nueva cosecha (octubre-noviembre) y la evolución de la demanda brasileña tras las heladas de mayo.
- Las tarifas de flete marítimo y la disponibilidad de contenedores, que siguen siendo el cuello de botella más citado por los exportadores del sector.
- Desenlace del conflicto bélico Estados Unidos – Iran: la prolongación del conflicto agudizara la problemática de los fletes internaciones hacia medio oriente.
En síntesis, el complejo de legumbres llega a esta campaña en uno de los mejores momentos de los últimos años en cuanto a lo productivo, pero con varios frentes abiertos. La clave para capturar ese potencial estará en la capacidad de la cadena para sumar trazabilidad y volumen certificado —sobre todo en arveja— y en cómo se resuelvan los factores que escapan al control del productor: el clima, la logística internacional y las decisiones de política comercial de terceros países.